Especial Héroes del Silencio: El Espíritu del Vino

Kaoru 13 de septiembre de 2007 0 comentarios

Héroes del Silencio

Si Senderos de Traición colocó a Héroes del Silencio en el camino que recorrerían con paso firme hasta su separación, quizá El Espíritu del Vino fue la bandera con que se alzó el movimiento que siguió a los zaragozanos en media Europa. Alemania se pliega a los pies del grupo, tras casi tres años a la espera de nuevo material. Si alguien pudo dudar, desde luego la grandiosidad de este – quizá el mejor – nuevo trabajo cerró bocas y abrió talonarios. Las puertas de la fama estaban abiertas de par en par, y Bunbury y los suyos entraron a hombros.

espiritu.jpg Mucho más complejo y rico que los dos LPs anteriores, El Espíritu del Vino contó con la producción de Phil Manzanera, que ya participó en Senderos de Traición y que quizá fuera definitivo a la hora de dar un último barniz rockero al grupo. El estilo que caracterizó a Héroes durante toda su carrera, un rock potente, anguloso y lleno de recovecos por donde la voz de Bunbury se maneja a la perfección halló su mejor medio de transmisión en temas como Tesoro o Tumbas de Sal.

Si bien en ellos se mantienen dentro de ciertos convencionalismos, es en temas como Apariencia No Es Sincera o Nuestros Nombres donde se desvela una personalidad propia que el rock español no había sido capaz de desarrollar y que en la banda nace a base de guitarras y cadencias disminuidas. Con ellas crearon minutos de gloria y euforia que trascendieron a los melómanos de entonces y de ahora, y que dieron vida y luz propia a canciones que subieron al parnaso de nuestro rock, que grabaron en nuestros tímpanos la voz de Enrique y las guitarras de Juan Valdivia, conformando un tándem épico.

El Espíritu del Vino es un documento histórico, una fuente donde buscar inspiración y orígenes para mucho de lo que se ha hecho posteriormente. Dos canciones en concreto. Tres que para mí son de lo mejor que han hecho, junto con Nuestros Nombres.

La Sirena Varada, mi favorita del grupo, rebosa serenidad contenida que intenta escaparse del exceso que cubre con su manto toda esta canción. Una letra espeluznante por lo hermosa, un solo de guitarra hacia el minuto tres en el que se pone la guinda a un tema redondo, que combina el rock convencional con la firma perfecta de los zaragozanos. La voz de Bunbury desborda de tus auriculares y se derrama como quien tira una botella de buen vino para aspirar su aroma. Una barbaridad.

La segunda es Flor De Loto, donde se deslizan por una vertiente con sabor a especias orientales con una dedicatoria especial a una pequeña nepalí que Enrique apadrinó por aquellos días ya lejanos – a estas alturas estará ya casada y con hijos… – y donde demuestran que la combinación entre un tono que podría, en un primer momento, encajar con calzador entre los acordes de guitarra más lascivos, se convierte en una de las banderas que se izaron con El Espíritu del Vino.

La Herida y su emblemático comienzo de guitarra acústica, solitaria, marcando un medio tiempo en el que lejos de encontrarse descolocados, cada héroe encuentra su lugar y se defiende con soltura para crecer en fuerza y pasión hasta el frenético final donde ya se liberan del tempo más pausado.

Dieciséis temas de minutaje bastante extenso – la mayoría oscilan entre los 4.30 y algunas los superan con creces – que se han convertido en credo y leyenda para generaciones, que no envejecen con el tiempo y que suenan igual que el primer día. Un disco sin fecha de caducidad.

Vídeo | La Sirena Varada – Héroes del Silencio (Youtube)
Vídeo | Flor de Loto – Héroes del Silencio (Youtube)
Vídeo | La Herida – Héroes del Silencio (Youtube)
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