
Cuatro años pasaron desde que Extremoduro actuaran por última vez en Asturias. En aquella ocasión lo hicieron en la plaza de Toros de El Bibio y anteayer lo hacían en el recinto deportivo de San Lázaro de Oviedo para presentar su nuevo disco, La ley innata, una grabación que se ha hecho esperar demasiado, y por eso sus seguidores están llenando los pabellones, plazas de toros y recintos por los que han ido pasando hasta la fecha.
La noche del viernes, en la que comenzaron las fiestas de San Mateo de Oviedo, Extremoduro no llenó el recinto deportivo de San Lázaro pero estuvo a punto de hacerlo, más de diez mil incondicionales, en 2004 metieron en El Bibio cinco mil, que jalearon al autoproclamado Rey de Extremadura, poseedor de la coronal real de los roqueros de este país.
Porque si hubiera un ranking de la realeza del rock estatal, una especie de lista Forbes, el número 1 lo ocuparía Robe Iniesta, un millonario que encima del escenario no parece tal. A pesar de la abultada cuenta corriente que posee, tantos años allá arriba, y la cantidad inmoral de euros que se va a embolsar en esta nueva gira (recuérdese que en Madrid metió hace unos meses unas 35.000 personas en el estadio del Getafe) el extremeño sigue teniendo ese look perroflauta que ha creado escuela entre parte de sus incondicionales.
Extremoduro – Jesucristo García. Directo (YouTube)
No lució carnes esta noche el de Plasencia. La noche fría, gélida incluso, no invitaba a ello y su escudero Iñaki Antón, Uoho, que salió en camiseta de tirantes tuvo que recular al poco rato de comenzar el concierto y abrigarse ante la que estaba cayendo. Y eso que abajo el calor era abundante y el grupo tuvo que sentirlo.
Se demoró en exceso el comienzo del concierto, previsto para las 22:00 h. (según la entrada) aunque había un telonero, los bilbaínos Memoria de Pez, que acabaron justo a las 22:10 h., cuando llegué a San Lázaro, pero Extremoduro no aparecieron hasta las 23:12 h. Algo tendría que ver que las barras las gestionaran los promotores del evento porque la disculpa de que el telón se había enganchado no me convence.
Se agradeció que Robe y compañía no centraran su repertorio en La ley innata, un disco conceptual que acaba de salir al mercado y que tiene toda la pinta de ser un superventas. Pronto tendréis una completísima crítica en Hipersónica. De él cayeron únicamente dos temas casi al principio: ‘Dulce introducción al caos’ y ‘Primer movimiento: el sueño’. Ambos con un comienzo en crescendo y un tratamiento de guitarras bastante progresivo, muy maduro, y un tratamiento vocal sin la violencia de antaño.
Extremoduro – Puta + Salir. Directo (YouTube)
Las horas bajas de hace cuatro años cuando presentaban Grandes éxitos y fracasos. Episodio primero, un subterfugio de Robe Iniesta para volver a salir a la carretera con la excusa de un recopilatorio de quince de sus mejores canciones, parece que han pasado a tenor de lo visto y oído en San Lázaro.
Extremoduro aparecieron crecidos. No es para menos con la perspectiva del llenazo que se veía desde el escenario. Y salieron a arrasar, al menos en la primera parte del recital que comenzaron con ‘Deltoyá’ y ‘Sol de invierno’, dos temas del disco de 1992 que se titulaba como el primer tema.
El rock transgresivo marca de la casa funcionó a pleno rendimiento con temas como ‘Historias prohibidas’, ‘Golfa’, ‘Buscando una luna’, ‘La vereda de la puerta de atrás’, ‘Quemando tus recuerdos’, ‘Amor castúo’, donde antes de comenzarla Robe lanzó un improperio para decir que le iba a cortar los huevos al imbécil que le estaba apuntando con un puntero láser. Hay que ser muy idiota para llevar un aparato de esos con la misión de fastidiar al prójimo.
Una parte de la Pedrá puso fin a esa primera parte, diciendo Robe que iban a hacer un descanso de un cuarto de hora o veinte minutos para que el público cogiera fuerzas. Mentira podrida, quienes tenían que coger fuerzas eran ellos. El caso es que fue media hora de parón de la que Extremoduro volvió cambiado. Más fríos, distantes aunque igual de precisos y contundentes en el sonido.
Y eso que en ‘Papel secante’ Extremoduro parecían un grupo de rock AOR con un piano tropical totalmente fuera de lugar. Salvaron los muebles con clásicos de su repertorio, que incluso tocados con desgana son una garantía. Éste fue el caso de ‘Sucede’, ‘De acero’, ‘A fuego’, ‘Jode la central nuclear’, tras la cual Robe gritó ‘a ver si explotan todas’, ‘Pepe Botika (¿Dónde están mis amigos?)’, y ‘So payaso’, donde el saxo de la original lo cambiaron por un teclado.
La recta final nos trajo su mejor canción: el himno políticamente incorrecto ‘Jesucristo García’, por el que mereció asistir al concierto. Para entonces Robe ya había roto la voz, algo que reconoció después antes de despedirse con ‘Puta’. Pero voverían después para hacer ‘Salir’, un himno para la juventud de Canciones prohibidas, defraudándome con una ‘Ama, ama, ama y ensancha el alma’ sin gracia ni vida, y ‘Autorretrato’, que el grupo comandado por Uoho terminó en un crescendo roquero cuando Robe Iniesta ya estaba tranquilamente en los camerinos.
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