
Si de algo se alimenta el mundo de la música es del “revival” entendido como homenaje, catarsis generacional, plagio, recuperación de estilos o simple falta de ideas. Así, de manera recurrente vuelven a aparecer delante nuestro formas pasadas y muchas veces afortunadamente enterradas (no sólo en la música, en todo lo que tenga una connotación popular: moda, pintura, literatura, etc.) que se aceptan con total naturalidad, desde el rock de los cincuenta y el doo-woop, pasando por el hippismo, el estilo ibiza, el sonido disco y así una tras otra.
Siempre hay alguien que lo reivindica y que consigue ponerlo de moda y que mucha gente siga esa moda y hasta se identifique con ella. Todos los estilos, por pasados de época, terribles, ridículos o pretenciosos que fuesen. Todos menos uno: el rock progresivo.
Pese a que hay bandas que practican este tipo de música y se inspiran en oscuros grupos de otras décadas, los setenta sobre todo claro está, con referentes icónicos muy marcados y de culto, este estilo de música no ha logrado tener buena prensa (nunca mejor dicho) debido a las consideraciones un tanto estereotipadas que trae consigo: que si Genesis, que si Yes, que si Emerson, Lake & Palmer .
Y sin embargo ¿qué es Tortoise sino un grupo de rock progresivo? ¿Y si nos ponemos, Stereolab? Poca gente, Julian Cope y cuatro más se han atrevido con el “monstruo”.
Y ahora también Warp records parece haber apostado fuerte, después de hacerlo con el fichaje de Mäximo Park apostando por el nuevo pop inglés, fichando a los Battles-grupo con muy buenas críticas, que no se cortan a la hora de hablar de rock progresivo, unos herederos directos de los Yes del Tales from Topographic Oceans.
Y hablando de Oceans, un Oceanic se reivindica en el festival Don’t Look Back de este año, el 23 de Julio, en el Koko de Candem. Hablamos del disco de 2002 del grupo de Los Angeles, Isis, un experimento que bebe de distintas fuentes, desde el hardcore, el post- rock, la psicodelia y hasta el metal, pero reivindicando sin complejos el legado de la máquina de metal-progresivo de los setenta Hawkwind.
Autores de varios discos, y algunos muy celebrados como su Celestial de 2000, todas las canciones del disco se ejecutan en este concierto en el mismo orden que en él aparecen, como homenaje al álbum y al grupo.
Como decimos tienen discos más populares, pero este es el más experimental, arriesgado y rompedor con las formas y maneras por todos aceptadas. Es un giro de tuerca muchas veces cercano a la exageración o el manierismo, pero nunca al aburrimiento o la pesadez. Diferente y atrevido. Políticamente –culturalmente hablando- incorrecto.
Rodeados en el cartel en sucesivos días de gente como Nightmares On Wax, Girls Against Boys, Low o los Teenage FanClub su participación en este festival es una muestra de que los sonidos de los setenta más experimentales y progresivos se están poniendo de moda.
Y no hablamos de Godspeed You Black Emperor, no.