El aguacero que cayó en la zona durante la madrugada del viernes y durante la tarde del sábado estuvieron a punto de provocar la suspensión del concierto de La Fuga, un concierto esperadísimo que la organización intentó hasta el último momento salvarlo y lo lograron gracias a la dura labor de muchas personas que ayudaron a que la PA pudiera ser ubicada en su correcto lugar.
A todos esos trabajadores les dedico Rulo unas palabras porque lograron toda una proeza viendo en las lamentables condiciones en que quedó la parte de delante del escenario ubicado en el Parque de la Paz de la localidad sierense, convertido en un auténtico barrizal y en donde hubo que echar tierra para hacer medianamente accesible el lugar.
Los de Reinosa, que perdonarme la comparación son Los Secretos del rock español, consiguieron meter a unas dos mil personas de pago en esta cita de la gira Asuntos Pendientes, su último disco de estudio, lo cual no está nada mal teniendo en cuenta la crisis que hay en el panorama musical español.
Su carrera siempre ha sido de fondo y no de velocidad. Han querido ir poco a poco, creciendo disco a disco, sin muchas prisas por medrar y quedarse en el camino como otros muchos nombres de los que nadie se acuerda ya. Por eso me alegro de que su posición privilegiada dentro del escalafón del rock estatal sea hoy una realidad.
El cuarteto volvía a Asturias en formato eléctrico, una vez que hubieran pasado en la primavera del pasado año por el Teatro Campoamor de Oviedo con la gira del álbum acústico Nubes y claros (Dro, 2007). Y la verdad es que La Fuga han vuelto tan roqueros o más que en 2005, cuando sacaron Negociando gasolina, o en 2003, cuando hicieron lo propio con Calles de papel.
No abusaron en demasía del disco nuevo, algo que se les agradeció, aunque sí hubo suficiente temas de éste en su repertorio como los dos singles ‘No solo respirar’ y ‘Malos pensamientos’, que llegó en los bises, ‘Jaleo’, además de ‘Capital Federal’, un tema que habla de su fabulosa experiencia bonaerense que Rulo confesó que nunca habían tocado en directo hasta esa noche, y la hizo sólo con guitarra y voz.
Pero lo que sí hubo fueron clásicos en las dos horas largas que La Fuga estuvo encima del escenario, un tiempo que se hizo corto porque, además del buen ambiente que había en el parque de Lugones a pesar de la noche fresca, el público se sabía las letras de todas y cada una de la canciones.
Fue una gozada volver a escuchar tal y como fueron creadas después de varios años de ausencia canciones como ‘Pa’ volar’, ‘Miguel’, dedicada a todos los músicos callejeros de Asturias, ‘Majaretas’, uno de los temas donde muestran su débito con Extremoduro, ‘Trampas al sol’, ‘Nunca mais’, que han vuelto a incluir en su repertorio, ‘Los de siempre’, ‘El manual’, ‘Sueños de papel’, ‘Por verte sonreir’, ‘La balada del despertador’, ‘Mendigo’ o ‘Pedazo de morón’, con la que se despidieron para volver una vez poco después.
Pero aún había tiempo a más. Regresaron pitando para regalar ‘Negociando gasolina’, ‘Baja por diversión’, ‘Malos pensamientos’ y ‘Heroína’, y aún volvieron una vez más para finiquitar este bolo con ‘P’aquí p’allá’, de su disco A las doce (Dro, 2001), con la que contentaron a quienes la habían echado de menos.
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Fotografías | Víctor Rodríguez
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