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LCD SOundsystem - Sound of Silver

Casi todo el mundo ha elegido ya a sus mejores discos. Y Metacritic permite saber cuáles han sido, en conjunto, los triunfadores del año, haciendo una media de las puntuaciones recibidas en los discos.

Y allí, entre los mejores, está el Sound of Silver de LCD Soundsystem, un disco encumbrando por modernos (el Pitchfork), clasicotes (la revista Mojo) y apasionados de lo raro (Wire). Y juro que me lo he vuelto a poner cada vez que alguien me decía que era lo más, pero sigo viendo lo mismo que me encontré la primera vez que me lo puse: mucho aburrimiento y un plagio indiscriminado y sin alma.

Si su primer LP (y ya no digo nada de sus singles) tenían chispa de sobra como para hacerte bailar toda la noche, incluso algún que otro puntito épico para sentirte el amo del mundo, en Sound of Silver todo eso escasea. Cuando se quiere vestir de Talking Heads (Get Innocuous) patina brutalmente, confundiendo desarrollo largo con aburrimiento.

Por si fuera poco, gran parte del disco suena a descartes de su su obra anterior. Por ejemplo, Time To Get Away es una Disco Infiltrator mucho menos divertida; Watch The Tapes va de loca, pero le falta fuerza para arrasar con la fiesta (cosa que sí tenía Daft Punk Are Playing At My House); Sound of Silver es, comparada con cualquiera de Myth Takes, la canción disco más aburrida del año y lo de New York I Love You no pasa de broma a costa de Bowie y de la ciudad natal de Murphy.

¿Y los supuestos hits? North American Scum es Tribulations sin punk de por medio (y más aburrida también), pero es que, además, palidece ante uno de los referentes de James Murphy, ese Mark. E. Smith que se ha marcado el disco con el que LCD Soundsystem sólo pueden soñar (el de Von Sudenfed).

Us v. Them tiene un estribillo magnífico (cita a Bowie otra vez) y una percusión espectacular, pero, ¡ay!, se hace larga como mil demonios. Y All My Friends, elegida por muchos como mejor canción del año, es un chiste a costa de U2 que Murphy, sin embargo, cuenta muy en serio. Que se lo cree, vamos. Por mucho que trate de vestirla con ropajes de New Order, seguro que a Bono le encanta.

Si no fuera por la letra (magnífica, sobre amistades perdidas por tonterías y lo mucho que cuesta recuperarlas), entraría en mi lista de las peores canciones de la década. Gracias a ella, se queda entre lo más salvable de un disco que creo que no voy a volver a oír jamás.

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