Nacho Vegas & Christina Rosenvinge - Pablo Valdés, Sala Albéniz (Gijón, 27-XI-2007)

Víctor Rodríguez 28 de noviembre de 2007 0 comentarios

NachoyChristina No se puede empezar un concierto con una sala abarrotada, en la que no cabía ni un alfiler sin decir un buenas noches, un cuánta gente, no sé, algo que te haga romper un poco el hielo. Y ni siquiera decir gracias entre tema y tema, así que va a tener razón el compañero Koala no se puede ser una pareja más snob, ni más desagradecida añadiría yo.

Sólo al final, antes de atacar Verano fatal, el título de este disco instigado por la gente de Rock de Lux, Christina Rosenvinge se dignó a presentar a la banda, una gran formación en la que destacó sobremanera el increíble Xel Pereda con el banjo, las guitarras o la mandolina.

Que este encuentro entre Nacho Vegas y Christina Rosenvinge es un auténtico hype del indie estatal quedó claro anoche. Aunque habia más de seiscientas personas al principio, cuando el dúo abrió el recital con Me he perdido, la cosa no se animó realmente hasta el final cuando sonó El hombre que casi conoció a Michi Panero, comenzado por ella en plan piano y voz, y continuando la banda al completo y un Nacho casi como ausente.

Pablo_Valdés Y entre ambos momentos hubo una cierta desbandada entre el respetable, unos porque era muy tarde (el concierto terminaría a las 3 de la madrugada) y otros por el aburrimiento y el tedio de un concierto sin apenas ritmo, que solamente tuvo garra con el rock mantarayano de Humo y Toc, toc, un corte del disco Continental 62, de la cantante madrileña.

Pero en realidad lo más patético fue escuchar a la cantante desafinar casi como una Paulina Rubio, fuera de tono en cada canción y dándoselas de diva del pop. Desafinó al piano cantando Ayer te ví, No pierdes lo que das o No lloro por tí, una suerte de canción de cuna que cayó en el primer bis sin Nacho Vegas.

Habrá quien lo haya visto de otra forma, pero el comentario era unánime en el corrillo en el que estaba, y además Nacho Vegas salvó el concierto incluyendo además de su gran éxito, Canción de palacio #7, Días extraños y La plaza de la Soledad, lo mejor del bis que concedió el dúo.

Antes, Pablo Valdés acompañado del guitarrista Sergio García, presentó en formato acústico, la ínclita pareja no le dejó hacerlo en formato eléctrico con su banda The Crazy Lovers, él mismo se encargó de decirlo, su debut Donde nos lleve la carretera, un premio por vencer en el concurso de maquetas de 40 Principales y el Instituto Asturiano de la Juventud.

El cantante ovetense se apañó en este formato reducido con un corto repertorio de seis canciones entre las que no faltaron ese himno country llamado La frontera, con Sergio García pletórico a las seis cuerdas, la balada Sobre el tejado y el single Amor en vena, una canción que debería estar sonando en una radiofórmula desbancando a toda esa bazofia que hay que soportar día a día en las ondas.

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Sitio oficial | Pablo Valdés

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