
En la última crónica de Nacho Vegas de mi compañero Víctor, él se preguntaba cómo aún el artista no ha dado el salto a un sello internacional. Tras la salida, al finalizar el concierto de ayer en la Joy Eslava (Madrid), la pregunta volvía a aparecer. No estamos en un buen momento para gastarnos nuestro dinero en directos y pocos se llenan. En cambio, el de Gijón ha cerrado ya tres fechas seguidas para la misma sala, y dos de ellas con el cartel de no hay billetes.
Dentro de la escena independiente española pocos se pueden permitir este lujo; así a bote pronto nombres del estilo de Los Planetas, La Buena Vida o Lori Meyers si me apuran, y para de contar. Y es que lo vivido ayer fue espectacular. La sala llena hasta el último hueco (incluso hasta las escaleras tras la barra llegaba la gente, por si alguien ha estado).
La cita prometía, Nacho Vegas presentaba El Manifiesto Desastre (2008, Limbo Starr) y nadie quería perdérselo. Con una puntualidad decente para un concierto (se retraso muy poco, quizás para no repetir lo de Valladolid), el cantautor del momento tenía todo para bordar la cita y así lo hizo.

En seguida llegó su nuevo single ‘Dry Martini, S.A.’ que casi todo el mundo cantó a coro, hecho inesperado para un concierto de Vegas y que mide cómo ha crecido en apenas unos años. Las del último álbum fueron las más conocidas, con los estribillos acompañados por buena parte del público mientras que las antiguas pasaron más desapercibidas, aunque sonaron mejor.
Hablo del dardo ‘Gang Bang’ que hiela en cada escucha; ‘Que te vaya bien, Miss Carrusel’, y de ‘Perdimos el Control’ donde se echó de menos el leve break de la cinta pero que la intensidad de la letra sustituyó.
Pero la presentación del último LP mandaba y el repertorio se vio dominado por sus últimas canciones, entre las que destacaron dos: ‘Morir o Matar’, empezando de menos a más, y ‘Mondúber’. En ambas, la banda brilló. Banda formada por su inseparable Xel Pereda a la guitarra; su último fichaje, Abraham Boba, al piano y a los coros; Luís Rodríguez al bajo y Manu Molina incondicional a la batería.
Lo mismo se acercaban a momentos de post-rock como comprimían el ambiente de taberna. Son una banda cohesionada que en ‘El Tercer Día’ lo demostraron entre subidas y bajadas. Incluso en la última parte del recital, Vegas, Pereda y Rodríguez hicieron la broma de moverse al ritmo de la música.
Ya al final, Nacho Vegas se guardó en la manga sus ases para rematar por todo lo alto un directo que estaba emocionando. Primero salió él sólo a la guitarra y volvió a demostrar su dominio con la acústica y los arpegios, como había hecho anteriormente en ‘Ocho y Medio’, para dejar en el aíre la dura ‘Canción Del Extranjero’, con paradas detrás de versos que narran una triste historia.
Desaparezca Aquí (2005, Limbo Starr) tenía que volver a aparecer y lo hizo con dos de sus singles: ‘Nuevos Planes, Idénticas Estrategias’ de irónica letra, y cómo no, uno de sus temas más famosos, ‘El Hombre Que Casi Conoció a Michi Panero’ con la dosis exacta de estribillo para tararear y llamar al público ‘muy bien niñas’.
Quedaba el broche, lo que todos sus seguidores esperábamos. Quedaba ‘El Ángel Simón’, la canción más dura de su repertorio y que emociona al ser escuchada de la manera en que la desnudó. En un principio sin casi apoyo de la banda, él desquitándose contra su padre, y posteriormente en crescendo yéndose hacia el rock para añadir la intensidad que pedía el momento.
El concierto se cerró con ‘Formalidad poca, pero que dure’ y un gracias a su padre en el aíre. Nacho Vegas está en otro nivel, dos horas de canciones y a cada cuál mejor. Él no es el extranjero, sino el mejor en este momento.
Sitio oficial | Nacho Vegas
Fotos | Nacho Vegas (de otro concierto)
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