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Nunca antes habÃa visto un público tan experimentado. SÃ, porque pasar de los cincuenta o de los sesenta y decidir abandonar el sofá de tu casa un lunes para salir de concierto demuestra que lo que se ha ido acumulando en todo este tiempo es mucho más que años. Esta noche la cena la tienes preparada en la nevera, hijo, eres libre de hacer lo que quieras. Papá y mamá, más libres que tú, salen a recordar cuando se conocieron y tú ni existÃas.
Da gusto verlos, de verdad, pero a estos se les nota que han pateado muchos conciertos, saben como hay que comportarse aunque los tiempos han cambiado. Un concierto sin las odiadas cámaras de fotos (un señor lo intentó inutilmente con su móvil preguntando a su mujer como se hacÃa), algún que otro mechero encendido flotando en el viento y sin canciones coreadas porque de inglés ni gota.
Mi primer aplauso y admiración para ese público que ayer llenó la Sala Santana 27 hasta los topes, el segundo para otra señora, Patti Smith, que a sus 61 años vino a demostrarnos como hay que comportarse sobre un escenario (como si a estas alturas tuviera algo que demostrar) y a la que lo único que le falla para convertirse en una leyenda es que afortunadamente esta viva, muy viva.
Y otro aplauso enorme para la banda que la acompañó y sin quienes la noche no hubiera sido tan especial y el concierto tan inolvidable. Estaban dos de los miembros con quienes grabó su mÃtico Horses (uno de mis discos favoritos de todos los tiempos) y que han estado junto a ella durante todos estos años: el gran guitarrista Lenny Kaye y un impresionante Jay Dee Daugherty oculto tras la baterÃa. La savia nueva la traÃan Tony Shanahan y su propio hijo Jackson Smith que fue pasando de los teclados al bajo y a la guitarra, demostrando estar a la altura y pasándose medio concierto mirándome y sonriendo. Muy bien, majo, pero yo he venido a ver a tu mamá.

Bajos, guitarras acústicas y eléctricas iban cambiando de manos de estos musicazos sobre el escenario, hasta el baterÃa abandonó las baquetas por el bajo en una canción. Patti Smith se atrevió con el oboe, las guitarra acústica y la eléctrica, rompiendo salvajemente las cuerdas de una de ellas al finalizar su actuación.
No quiero volver a oÃr la palabra vejestorio cuando hablemos de rock, estoy harto de acudir a conciertos de grupos con la mitad de edad y ni una décima parte de la energÃa que descarga esta mujer.

Hubo jazz, actitud punk (chocaba verla escupir como un tÃo) y mucho y muy buen rock. No podÃan comenzar mejor atacando directamente a Horses con dos de sus temas ‘Kimberly’ y ‘Redondo Beach’ y allÃ, sinceramente, parecÃa que no habÃan pasado los años.
Recuperó versiones de su Twelve, luciéndose la banda con ‘Are You Experienced’ de Jimi Hendrix. Más tarde vendrÃa el himno de Nirvana ‘Smells Like Teen Spirit’ (hay canciones que deberÃa estar prohibido versionear) y ni esta eramos capaces de cantar de memoria, ante el asombro de Patti que afirmó que era un problema lo del idioma. Ya en los bises recurrieron a Crosby, Stills, Nash & Young y su ‘Helpless’ que junto a la más solicitada de la noche ‘Gloria’ fueron las encargadas de poner el punto final y de poner a bailar hasta al apuntador.
Una hora y media de concierto (más los dos bises) en la que la intensidad y la emoción no abandonó la sala ni un segundo y un montón de momentos de esos que sabes que ya no vas a olvidar. Sonó la canción que compuso a medias con Springsteen y que absolutamente todo el mundo conoce ‘Because The Night’ y un ‘People Have The Power’ que me puso la carne de gallina al recordar que era ése precisamente el momento que más me marcó cuando la và en aquel primer festival al que acudà hace ya doce años y lo que ha llovido desde entonces.

Se paseó por el escenario como si estuviera en el salón de su casa. Entrañable con el público al que no paró de dar la mano sentándose junto a ellos, durante los dos temas que interpretó Lenny Kaye, y exigente con los técnicos al no mostrarse satisfecha con el sonido de sus micros. Se quejaba de su voz y se la notaba terriblemente afónica cuando hablaba pero ocurrÃa el milagro cada vez que comenzaba a cantar. El sonido fue impecable, el concierto insuperable y todo lo que os pudiera contar a partir de aquà se quedarÃa corto para explicar lo que vivimos anoche en Bilbao. Ni Kiss, ni Police, ni REM, el concierto de lo que llevamos de año tuvo lugar ayer y todos lo que allà estuvieron lo saben.
Yo quiero envejecer como esta señora y al fin he descubierto lo que quiero ser de mayor. Quiero ser Patti Smith.

Comentarios
Plas, plas, plas, plas. Muy buen al crónica, sÃ, eñor. ¡Qué envidia me vuelves a dar, Koala! Yo de mayor quiero ser tú.
Jajaja, ¿de mayor dices? La próxima te vienes a Bilbao, que tampoco te pilla tan lejos.
Wow, yo no tengo 60, pero no me impide de disfrutar de su excelente compilacion doble "LAND 1975-2002" que recomiendo.
Es mas que una simple coleccion de temas, puesto que el disco 2, trae varias versiones "live"
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