
Hemos sabido hoy que los miembros de la Allman Brothers Band han iniciado un pleito por conseguir que una parte de los royalties derivados de la venta digital de sus canciones lleguen a sus manos. En concreto, el grupo ha demandado a Universal, propietaria de los derechos de los másters del grupo, por considerar que les debe 10 millones de dólares por dichos royalties.
El tema es complicado: Universal tiene entre sus filas a los Allman Brothers (o, mejor dicho, a sus discos) sólo porque compró a Polygram. Pero es que esta compañía tampoco era la propietaria original de los másters, ya que éstos, entre 1969 y 1980, pertenecieron a Capricorn Records.
Los Allman Brothers firmaron en 1985 un acuerdo con Polygram en el que, como es obvio, no se contemplaba cualquier venta en un formato diferente al físico. La supuesta revolución digital quedaba muy lejos y sólo existía en la imaginación de algunos guionistas o escritores de ciencia ficción. Nadie esperaba en aquel momento que se pudiese sacar dinero de vender algo parecido al humo. Por aquel entonces, los discos se tocaban y aún eran de vinilo.
Las cosas han cambiado en este sentido, pero el problema de la Universal con los Allman Brothers no viene derivado sólo de la aparición y el éxito arrollador de los formatos digitales, sino que es consecuencia también de ese laberinto en el que se ha convertido el mercado discográfico. Al contrario de lo que pudiera parecer, el progresivo oligopolio en el que las grandes discográficas han convertido a la industria musical ha complicado aún más las relaciones con sus “contratados”.
Así se da el caso de que los Allman Brothers nunca negociaron con Universal sus derechos, sino con una compañía que luego fue absorbida. En el proceso del pez grande que se come al chico, Universal no negoció banda por banda, sino que llegó a un acuerdo con Polygram por el total de los derechos de las canciones. Pero, claro, cuando el mercado ha cambiado tanto, llega la hora de repartir beneficios. Porque, por muchos mensajes alarmistas que den, por mucha crisis a las que estén sometidas, las discográficas siguen ganando mucho dinero.
Así que la petición de los Allman Brothers es lógica: si Universal está consiguiendo sacar nueva tajada de los temas que ellos compusieron y grabaron, es lógico que esa parte de la tarta también les llegue. Posiblemente, no sean los únicos artistas con una carrera de larga duración que den este paso. La duda es si las discográficas lo aceptarán de buena gana o, como suelen hacer, insistirán en la vía de la avaricia. Mal camino será ése: seguro que a los Allman Brothers y a futuros grupos se les puede contentar por cantidades inferiores a las que piden (o pedirán) en sus demandas.
Vía | Efe Eme
Comentarios
No Dickie, no Bros!!!
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