Empacho de Bowie. Eso es lo que parece tener Scott Weiland en el primer vídeo que extrae de su nuevo disco en solitario, Happy In Galoshes. Los que hemos seguido la trayectoria de Stone Temple Pilots ya sabíamos que, además de jugar a ser una veleta, a Weiland siempre le ha gustado mucho David Bowie, pero es que aquí parece un impersonator cualquiera.
Weiland, que lleva un año movido (adiós a Velvet Revolver con gresca de por medio, gira con Stone Temple Pilots, anuncio de disco con éstos, y ahora donde dije digo digo diego), ha decidido lanzar Happy In Galoshes en su su propio sello y servir esta ‘Paralysis’ de adelanto.
No me duelen prendas al reconocer que Stone Temple Pilots fue uno de mis grupos más escuchados durante mucho tiempo. Es más, sigo viéndoles cosas interesantes a varios de sus discos, aunque en general siempre me ha dado tirria la actitud de machito rockero adinerado que se gasta Weiland. Quizás por eso mismo tampoco me importa verle dar bandazos y esta ‘Paralysis’, encaminada a la radiofórmula de rockeros cuarentones, no suena mal… acotada a esa pequeña zona.
Y, atención, una razón más para los que dicen que Steve Albini produce cualquier cosa: en el nuevo disco de Weiland también ha metido mano, lo que supongo que será un pequeño quebradero de cabeza para algunos fans de Albini. Para mí, desde luego, no. En peores plazas hemos toreado todos. Y el jefe de Shellac también.
Vídeo | Youtube
Comentarios
Habiendo escuchado enteramente Happy in Galoshes, en su versión extendida no me parece un bandazo. Ese disco aún tiene de las mejores canciones que Weiland ha escrito y cabe decir que éste no ha perdido una pizca de su calidad a mi modo de verlo.
Que no quepan dudas que este no es el trabajo más logrado de Weiland, pero insisto, dista de ser un disco débil. Es un disco comprometido, inspirado, quizás puede pecar (su versión de 20 canciones) de excesivo, lo que daría cabida a momentos que se pueden olvidar fácilmente, pero cuando Weiland da en el clavo lo hace de una forma que solamente él puede.
HiG no es un disco fácil, hay que darle tiempo y ubicarlo en perspectiva con quién es Weiland hoy en día, un tipo que ha probado todos los excesos del estrellato y que se mantiene vivo, comprometido y trabajando. Cualquiera sentiría orgullo de firmar un disco así.
Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect