
¿Cuándo surgió el fenómeno de la música surf? ¿Qué características definen su sonido? ¿Está su música inevitablemente unida a la práctica de este deporte acuático? Estas son algunas de las cuestiones que trata de esclarecer Summer Fun, el primer libro en castellano que afronta con seriedad y una exhaustiva documentación la trayectoria de este género.
Sus autores, Luis González y Didac Piquer, nos trasladan al final de la década de los 50 y el principio de los 60, cuando el rock’n’roll empezaba a perder buena parte de la fuerza y la transgresión que lo habían encumbrado a nivel internacional. Las grandes compañías empezaban a meter sus garras para sacar tajada del pastel y suavizar la imagen de sus grandes estrellas para adaptarlas al gran público. Otros sucesos como la entrada de Elvis en el ejército y la muerte de Buddy Holly propiciaron también la caída a la baja de este estilo hasta la llegada de las grandes bandas británicas.
Con esta situación como telón de fondo, empezó a gestarse una corriente del r’n’r en las playas de la Costa Oeste que estaba estrechamente ligada con la práctica de un deporte que había empezado a extenderse desde las costas de Hawaii. El primigenio sonido surf era estrictamente instrumental, con bandas jóvenes como los Surfaris y su inmortal ‘Wipe Out’ (Imeem), los Ventures y Dick Dale and the Del-Tones, guitarrista que acabaría encumbrado como el rey del género.
A partir de ahí, la música surf empezó a extenderse por todo el territorio norteamericano, llenando pistas de baile con jóvenes que danzaban como si estuvieran poseídos creando un precedente óptimo para los pogos punk que llegarían años más tarde. También surgió una nueva corriente, el surf vocal, que aunque no era del todo del agrado de los más puristas, dejó para la posteridad grupos tan memorables como los Beach Boys. La combinación de voces y los estribillos pegadizos propiciarion la apertura del surf a públicos cada vez más numerosos y heterogéneos.
El libro repasa esta época con detalle pero sin llegar a abrumar al lector con cientos de fechas, grupos y títulos de canciones. Resulta interesante leer la descripción que se hace del deporte del surf (un way of life para muchos jóvenes) y la relación de esta música con la marca de instrumentos Fender.
Lo que lo diferencia de otras publicaciones extranjeras es la inclusión de bandas de otros países, generada en su mayor parte a partir del revival producido durante los 90 tras la inclusión de ‘Misirlou’ (Imeem), de Dick Dale, en la banda sonora de Pulp Fiction. Tarantino ha demostrado ser un apasionado del género, y en sus películas también podemos escuchar temas de uno de los precursores del surf, Link Wray.
El repaso fuera de las costas estadounidenses nos lleva por Croacia (The Bambi Molesters), Australia (The Atlantics, The Hollow Grinders), España (Chewbacca’s, Los Coronas) e incluso Japón. Los nipones son conocidos por absorber de forma seleccionada las influencias del exterior para después aportarles su propia visión. Con una escena que le debe mucho a los Ventures, todo un fenómeno en el país durante los 60, nos han dejado bandas como The Surf Coasters, Bluejeans y The 5678’s, combo femenino célebre gracias a su aparición en Kill Bill.
Ya tenía yo ganas de ampliar mis conocimientos en materia de surf, y este libro es una buena ayuda para hacerlo. Un punto de partida para descubrir grandes canciones que ya forman parte de la cultura musical de todo el globo. De hecho, aunque no conozcáis a sus intérpretes, seguro que habéis escuchado más de una vez buena parte de los temas que se destacan a lo largo de la obra.
La pena es que no se haya incluido un apartado en el que se recogan todas esas canciones, en lugar de que tengamos que rescatarlas a través de sus páginas. También habría estado bien una discografía básica de las principales bandas que se incluyen en el texto. Lo que no olvidan incluir es un listado de películas relacionadas con el surf, algunas de ellas con bandas sonoras de lo más golosas.
Por fin deja de haber excusas para que el surf siga siendo el gran desconocido de la música contemporánea en nuestro país. ¿Os atrevéis a pillar la ola?

Más información | Editorial Milenio
Comentarios
Gran post, Jaime. Yo me pillo el libro a la de ya. Además, por fin parece que ha llegado el verano por aquí, así que, ¿qué mejor momento?
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