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Open Your Heart

Adiós post-hardcore, hola indie rock. El salto que The Men han dado desde Leave Home hasta Open Your Heart… no sé cómo definirlo. Es demasiado grande, demasiado brutal. La verdad, Open Your Heart es una barbaridad de disco. Desde el primer momento en que lo escuché me dejó sin palabras para definir cómo la desazón existencial de Leave Home se había trasformado en un continuo canto al indie rock, a la distorsión, en un homenaje constante a todos los ídolos de los ochenta que podrían haber sido nuestras vidas y, sobre todo, en una plataforma de lanzamiento de hits atemporales. Porque las canciones estaban ahí, flotando en el aire, y The Men únicamente las han hecho realidad.

The Men te invitan a pasarlo bien

Todo esto que os estoy intentando explicar será mucho más fácil si ponéis a reproducir Open Your Heart. Ahí, en el riff endiablado y zeppeliano de ‘Turn It Around’ comenzaréis a comprenderlo todo. The Men os invitan a pasarlo genial, a divertiros, porque ser joven es algo maravilloso y no debemos perder el tiempo pensando en a quién están fusilando esta vez, si Hüker Dü, a Sonic Youth o a Dinosaur Jr. Desconozco los motivos por los que algo de esto debería preocuparnos. La música frenética y salvaje de Open Your Heart no exige reflexión. Un segundo después ya es demasiado tarde.

De un modo fascinante, The Men han trasladado la angustia adolescente (y severamente deprimente) de Leave Home a las canciones de Open Your Heart sin perder un ápice de su contundencia. Son igual de bestias, pero esta vez te invitan a enamorarte y no a suicidarte. Del “if you live i would die” al “I wanna see you write a love song!”. Mark Perro entona cada estrofa desde la misma teen angst efervescente que Paul Westerberg o que, en un referente más cercano, Patrick Stickles. Al fin y al cabo, ‘Oscilation’ y ‘The Battle of Hampton Roads’ son dos caras de la misma moneda, comparadas por fuzz y por grandilocuentes.

Que Titus Andronicus y The Men posean la misma capacidad de interpretar un grito generacional no debe inducir al engaño: hay en Open Your Heart más amor por los ochenta que el que la fantástica banda de Nueva Jersey pueda ofrecer. Porque, ¿dónde comienza y donde termina la capacidad de reinventarse de The Men? ¿Es en el noise-country explícito de ‘Country Song’ o en el homenaje indisimulado a los Rolling Stones de ‘Candy’? Quizá sea en el punk de los setenta, o en MC5, o en los Buzzcocks: ‘Open Your Heart’ es la reinterpretación contemporánea de ‘Ever Fallen in Love’.

Siempre se puede ir más rápido

Un paso más allá: ‘Cube’ y The Telescopes, a quienes no cuesta encontrarlos en muchos rincones de Open Your Heart. Ecos del post-hardocre, pisa un poco más el acelerador, son las cuatro de la mañana, esta vez igual te has pasado con la dosis, no importa, simplemente corre un poco más, tío. Por descontado, tanta referencia desnuda las canciones y las deja expuestas, al filo de un acantilado en el que pueden sonar a burdas imitaciones del pasado. The Men logran, y es algo que no pueden decir todas las bandas, oscilar entre el éxito y el fracaso sin apenas mostrar síntomas de vértigo.

Este disco es vivir al límite, con todo lo que ello implica. También es ganar, porque de su particular cita con la gravedad de la historia The Men salen lo suficientemente airosos como para coquetear con la neo-psicodelia, convenientemente filtrada por unos cuantos muros de distorsión, de ‘Presence’. Y llegados a este punto yo necesito mencionar a Spacemen 3, porque ellos también tienen espacio en un sitio donde caben hasta Wipers y Sonic Youth, todos a la vez. O si no fijaos en ‘Ex-Dreams’.

8'85Así que diez canciones después el mundo apenas ha cambiado y todos somos un poquito más viejos. Open Your Heart no es un disco creado para cambiar la vida de nadie, ni para hacer historia, ni para ser trascendente. Opta por el don de la eterna juventud y por el presente más inmediato. Es tan cortoplacista como brillante. Es un disco que quizá podría no ser tu vida, pero que desde luego podría ser tu adolescencia y buena parte de tus años de juventud. Y aunque al final sigamos siendo más y más viejos, The Men nos devuelven al pasado, a aquel día en que fuimos tan jóvenes y tan felices.

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