Fotografías: Noemí de la Fuente
Lo dijo bien claro en la presentación de la banda Felix Domínguez, responsable del Euroyeyé desde sus inicios cuando no era más que un weekend, que era un honor para el festival contar con la presencia de un grupo tan mítico como The Pretty Things. Y la verdad es que era cierto, ante un heterogéneo público, en el que predominaban los atuendos yeyés, que llenó pero no abarrotó la terraza de la Discoteca Oasis, estaba una de las bandas más legendarias del rock de los sesenta.
De The Pretty Things se ha dicho que hicieron que los Rolling Stones parecieran gente educada, algo que no es fácil de imaginarse, y tras cumplir cuarenta años en activo siguen ofreciendo conciertos y editando nuevo material de estudio, el último, que hace el número undécimo, fue publicado el pasado año con el título Balboa Island.
Al Euroyeyé llegaban con una nueva formación, con dos miembros de la formación original al frente: el carismático cantante y armonicista Phil May y el guitarrista Dick Taylor, que fue el primer bajista de los Stones, más el guitarra rítmica Frank Holland, incorporado a la banda en 1992 y dos jóvenes pipiolos, que parecían sus nietos, a la batería y al bajo que cumplieron con la sección rítmica.
Cuarenta y cuatro años llevan en activo The Pretty Things y solamente por ello es una buena excusa para escaparse a un concierto suyo, pues estas actuaciones la diversión está garantizada y en ellas se dictan lecciones magistrales de rock & roll, garage y blues. Por eso este grupo debería figurar en los anales a la altura de los Stones o The Who pero la suerte no estuvo de su lado y eso que editaron en 1967, año en que salió el Sgt. Pepper’s Lonely Heart Club Band, de The Beatles, y The Piper At The Gates Down, de Pink Floyd, S.F. Sorrow, la obra maestra de la psicodelia británica y primera ópera-rock, reconocida por Pete Townshend como inspiradora de Tommy, que anoche revisitaron nuevamente al interpretar el tema titular.
Lo suyo en la Discoteca Oasis fue un recorrido por esos cuarenta y tanto años de música popular, una historia que han escrito con letras mayúsculas, del principio al final, tocando algún tema del último disco como el rock casi AOR de ‘All light up’ y el blues guitarrero de ‘Feel like going home’.
Así, The Pretty Things nos dieron una lección en poco más setenta minutos de rock & roll donde no faltaron ‘Don’t bring me down’, ‘LSD’, ‘The beat goes on’, ‘Rosalyn’ y ‘Old man going’, muchas de las cuales fueron recibidas por el público yeyé o no como si estuvieramos en los mismos años sesenta.
Wikipedia | The Pretty Things
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