Primavera Sound

Siempre que tengo que hablar de los Sonics parafraseo a un amigo, que me dijo la mayor verdad de todas cuantas he oído sobre el quinteto de Seattle: “Estos sí que son duros y no Metallica”. Y es cierto. Porque aunque los Sonics nacieron en los 60 y el rock aún no era agresivo a la manera que lo es ahora, la fiereza de cada una de sus canciones, la violencia de esas tomas grabadas al vuelo, la electricidad que te sube por la espina dorsal cuando oyes a Gerry Roslie gritar PSYCHO!!!! no están al alcance de cualquiera.

Los Sonics son venenosos, como recordaba Jaime Gonzalo (jefazo de Ruta 66) en un memorable artículo de hace ya 22 años. “Déjame decirte una cosa”, aseguraba Gonzalo, “Psychocandy (Jesus & Mary Chain) y Heroin /Velvet Underground) son piscinas llenas de Valium 10 al lado de cualquier hipodérmica cargada con una dosis de Sonics… por pequeña que esta sea”.

Es lo que hay: los Sonics son un grupo tremendo al que sólo el tiempo ha puesto en su sitio. Ejemplo másico del protopunk, del sueño garagero estadounidense convertido en pop ruidosos, sus canciones tienen el poder de la catarsis: una vez que las oyes, ya no hay vuelta atrás, ya sabes que estás ante un grupo único.

He dicho protopunk, y no fallo: tres acordes, una batería que tritura tus oídos, guitarras de amateur convertidas en armas arrojadizas, voces agresivas y desafiantes, pero también de adolescente borracho. Lo suyo nació mientras aún hacían los deberes, a la salida de clase. En 1964, graban The Witch (Youtube)y ponen su primera semilla, la del diablo. Montada sobre un órgano de los que rompen, una batería imperfecta pero grandiosa y una voz es-pec-ta-cu-lar, The Witch tiene el don de la sexualidad.

Esto es rock, no hay duda, pero de la mejor cosecha. Espoleados por el éxito de aquel primer single, los Sonics entran al estudio para grabar una segunda parte. Y llega la perfección de su estilo, la canción que no puedes parar de oír, el tema sixtie que, si lo pones muy alto, bien puede hacerte sangrar de los oídos. Psycho! (youtube) te patea el culo en un remake salvaje del Louie Louie.

Demente, con Gerry Roslie aullando como un poseso, la guitarra de Larry Parypa en plena ebullición y bajo y batería cabalgando desbocados, Psycho es, además de una de mis canciones favoritas, la mejor muestra de que el punk llevaba ya mucho tiempo plantando su semilla antes de que apareciese el 77.

Psycho tuvo mucho menos éxito que The Witch, pero el grupo pudo seguir grabando singles bestiales, recogidos en dos discos que todo amante del rock debe tener en su casa: el fundamental Here Are The Sonics y el grandioso Sonics Boom. Ambos contienen todos los singles granbados entre 1964 y 1965 por la banda y también su esencia, la que contiene por ejemplo Strychnine (youtube), con un brutal y esquemático piano eléctrico.

En ambos hay gozosos ejercicios de estilo en forma de versiones, además de temas propios. Hay, además, en las canciones de los Sonics una pasión como la que sólo mostraban los mejores cantantes negros. Como la que guiaba las interpretaciones de James Brown, por ejemplo. Have Love Will Travel (Youtube), utilizada no hace mucho como banda sonora de anuncio, es de todo menos inofensiva.

Y es que antes de que el rock se convirtiese en viejo (es decir, antes de que los que una vez fueron jóvenes estrellas del estilo decidieran que querían madurar y ser respetados por el público adulto), esta música fue lo que los Sonics demuestran una y otra vez en sus canciones: el sonido de la adolescencia, el espíritu deslenguado, las hormonas alteradas, la mala baba, la sensación de que todo el que es viejo estorba, el sexo, la urgencia. Los Undertones lo definirían en una frase mítica:

I wanna hold her wanna hold her tight
Get teenage kicks right through the night

Pues eso: ¿son los sueños adolescentes tan difíciles de conseguir? Los Sonics se plantearon un carpe diem musical que, curiosamente, perdura con la misma fuerza que el primer día. No sé cómo acudirán al Primavera Sound y reconozco que no me escasea el miedo. ¿Podrán, en el tramo final de su vida, recoger la fuerza juvenil de sus canciones? Si lo consiguen, prometo raptar a alguno de ellos y martirizarle con disco de Celine Dion hasta que me suelte el secreto de la eterna juventud.

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