Quien piense que el rock progresivo es un estilo totalmente pasado de moda yerra en su apreciación. Si la década de los setenta fue su mejor época, en los ochenta pasó a un underground del que no saldría hasta mediados de los noventa, y hoy día cuenta con una serie de bandas para quitarse el sombrero como los suecos The Flowers Kings.
Cada nuevo disco de la banda que comanda Roine Stolt es todo un acontecimiento, pues se prodigan con asiduidad y no escatiman en minutaje, siempre generoso, y cómo no en ediciones limitadas especialmente cuidadas para sus miles de seguidores.
Si hace pocos meses recibimos un grandes éxitos, The Road Back Home, que hacía justicia a la ingente producción del grupo, ahora nos llega The Sum Of No Evil, la siguiente entrega en estudio tras Paradox Hotel y Adam & Eve. Aquél no es una continuación de éstos, sino que The Flower Kings han elaborado un complejo trabajo que hay que decir no llega a la primera.
Son seis cortes, la mayoría de generoso minutaje, en él tenemos muy poco de lo que se llama neo-prog. Los suecos se presentan con One more time, un tema que muestra su cara amable, su lado si se puede decir más comercial: una ténue instrumentación llevada por teclados y guitarras que va a más envolviendo al oyente, una voz soberbia y un conjunto que transmite optimismo.
Love is the only answer tiene casi los mismos elementos, aunque el trabajo de las guitarras y los teclados es aún más tupido que en el anterior, aunque con sus casi veinticinco minutos resulta una suite progresiva con rock, jazz-rock y un climax servido con un solo de guitara en la que la banda exhibe todos sus mejores atributos.
Trading my soul resulta un tanto más oscura, más densa, con un tratamiento vocal exquisito y una instrumentación superdetallista. En el tema que da nombre al álbum, The Flower Kings comienza con una melodía de terciopelo y poco a poco va subiendo la intensidad, gracias a unas guitarras casi heavies y un colchón de teclados superseveros.
Flight 999 Brimstone Air es el tema más atrevido, un instrumental con órganos de iglesia y sintetizadores que parecen de broma y riffs de guitarra como de tiovivo, que de pronto se quiebran para dar paso a una espectral conjunción de percusión y piano, que posteriormente se transforma en un magma demente y sin duda divertido.
Finalmente, se cierra el compacto con Life in motion, una canción donde toda la banda sigue haciendo una labor excepcional, especialmente Hasse Fröberg y Roine Stolt.
Sitio oficial | The Flower Kings