El mejor grupo nuevo en años para la escena española vino, como ellos me comentaron en una entrevista que les hice, “del monte”, y como ciudad natal: A Coruña. Un grupo que tiene su principal impulso en la fuerza con la que cuenta su sonido: duro, desgarrador y loco. Loco con unos riffs mantenidos y guitarras que parecen pedir la subida del volumen del estéreo al nivel máximo de su sonido y dejarte llevar por el caos de la suciedad que traen consido en cada canción.
Las letras vuelven a ser el paradigma de qué se cuenta y qué hay detrás de cada verso, característica que sólo han conseguido algunos grandes como Surfin’ Bichos con Fernando Alfaro como escritor, y algún que otro grupo español más por ahí (ahora sólo me vienen a la cabeza Sr. Chinarro, Nacho Vegas, Los Planetas y Astrud); la mayoría prefieren el amor y las relaciones para rimar los versos. Ya tienen un punto a favor.
Pero es que encima no son unas letras enigmáticas cualquiera, Rodrigo Caamaño ya se encarga de hacerlas fogonazos directos complementados con la melodía imparable. En directo son explosivos, son la furia del punk y del shoegaze juntos, son tres amigos juntos como si estuviesen en su local de ensayo disfrutando sin presión. Todo esto sin haberles visto en persona y sólo por vídeos, es mi gran deseo en este momento, ver a Triángulo de Amor Bizarro frente a frente; testosterona desatada.
Su disco homónimo fue como salido del subsuelo el año pasado, ese disco esperado por muchos para aportar la contundencia rockera entre tanto pop. De todas las canciones que escucho cada semana hay una que me es inevitable no poner varias veces: ¿Quiénes son los curanderos?
Empieza tranquila dentro de lo que cabe, oscura y cruda. La letra ni se entiende la primera vez que se escucha, la milésima ya empieza a aparecer más clara. Y golpea fuerte, sin dejar respirar:
Ángel tiene los bolsillos llenos a reventar
de mercancía embarazosa que quiere regalar.
Dame mi parte y nada más.
Con esta medicina, ¿quién no quiere enfermar?
Se va acercando el primer estribillo (uno de sus fuertes, contar con dos) y se frena un poco para dotar de más garra a unos versos que parecen caramelos en la boca de Caamaño.
Portaos bien,
hijos de puta,
que Jesús os mira
desde las alturas.
Uno se siente arriba, disfrutando de tres minutos de tema como si fueran cinco o veinte, da igual, el repeat puede estar activado y no importar. Falta el segundo estribillo que repite un verso con la voz al fondo y en la parte más clara del tema.
No tengas miedo a mamá, camina hacia la luz.
Así hasta saciarse uno de tanto vitalismo, de energía concentrada, y de preguntarse cómo una letra aparentemente tan simple puede dar juego a interpretaciones tan complejas.
Triángulo de Amor Bizarro firmaron con este tema un himno para dejar su huella; otros ya fueron rescatados con anterioridad en Hipersonica (El Crimen: Como Ocurre y Como Remediarlo y El Himno de la Bala), pero ¿Quiénes son los curanderos? tenía que formar parte de esa trilogía ampliable a todo el largo de presentación de los gallegos.
Los vi hace unos meses en el Vertigo Estival (Martos, Jaén) y hace un par de semanas en Granada, y me tienen enganchada. Sus directos son muy buenos, como los has descrito, disfrutan, se dejan la piel en cada nota, transmiten mucho. El tema "el fantasma de la transición" es también muy bueno. Ya están triunfando, y creo que llegarán muy lejos.
Comentarios
Temazo, grupazo, discazo… ¡Me faltan "azos"!
Los vi hace unos meses en el Vertigo Estival (Martos, Jaén) y hace un par de semanas en Granada, y me tienen enganchada. Sus directos son muy buenos, como los has descrito, disfrutan, se dejan la piel en cada nota, transmiten mucho. El tema "el fantasma de la transición" es también muy bueno. Ya están triunfando, y creo que llegarán muy lejos.
Inma
www.imc-monsite.blogspot.com
A mí me vuelven loco cada vez que los escucho, he llegado al punto de necesitar poner su disco, como mínimo, una vez a la semana.