
La noche del 10 de febrero nos ha traído una alfombra roja llena de personalidades, dúos imposibles, ganadores en estado de shock y actuaciones, premios y más actuaciones. Las quinielas estaban repartidas, pero desde luego mi favorita no se fue, ni mucho menos, con las manos vacías. A pesar de los problemas con el visado, idearon la manera de que la genial Amy Winehouse deslumbrara en los Grammy 2008 y desde luego que lo consiguió.
La inglesa se hizo con seis de los gramófonos a Mejor Artista, Mejor Canción por Rehab, que también se llevó el premio a Mejor Grabación (para los productores e ingenieros), Artista Revelación, Mejor Interpretación Femenina y Mejor Álbum Pop por Back To Black. Ahí es nada. Lo mejor sin duda, su actuación vía satélite, quitando el mal sabor de boca después de los EMA.
