
Tras un disco complicado de título homónimo, difícil de digerir de una sóla vez debido a su duración, The Cure se presentan cuatro años después con una tarjeta impecable. Quienes habían pensado que Robert Smith no sería capaz de firmar composiciones tan refulgentes como las del pasado se equivocaba.
Los singles previos que The Cure nos mostró este verano, a uno por mes, a saber: The only one, Freakshow, Sleep when I’m dead y The perfect boy, ya nos decían por dónde iban los tiros. The Cure ahora convertidos en cuarteto tras las fulminantes expulsiones del teclista Roger O’Donnell y del guitarrista Perry Bamonte, han hecho los deberes y están de vuelta con un cancionero a la altura de su mito.
The Cure con Porl Thompson, cuñado de Robert Smith, como guitarra solista nuevamente incorporado como miembro fundamental del armazon sonoro del grupo, han comenzado esta nueva aventura al revés de como todas las bandas lo suelen hacer.





