
EMI y los compinches de Freddie Mercury siguen rentabilizando el fondo de catálogo de Queen, mil veces saqueado. Estas Navidades no podíamos quedarnos sin el recopilatorio al uso, ahora titulado Absolute Greatest, que, salvo, para los completistas o para hacer un regalo sin comerse mucho la cabeza, no aporta nada.
Resulta curioso pero Queen ya poseen más compilaciones que discos oficiales, una paradoja que perece lógico habida cuenta que la muerte de su cantante hace dieciocho años entronó aún más al grupo de lo que ya estaba.
