
Matthew Herbert tenía una cosa bien clara a la hora de afrontar su nuevo proyecto. Sería una trilogía. La primera parte sería One One (2010, Accidental Records), donde nos mostraría sus dotes de multiinstrumentista al afrontar todas las funciones del disco, incluso la voz, lo que supondría la primera vez en sus trabajos. La tercera parte sería One Pig, donde recogería el ciclo de vida de un cerdo, vida y muerte, con matanza incluida. Y entre medias, la segunda parte, One Club, que tenemos ya entre las manos, de nuevo publicada bajo su sello.
El polifacético y talentoso artista busca con esta trilogía ofrecer una nueva obra con la que experimentar en todos los frentes posibles. La grabación de campo es uno de sus fuertes, uno de los aspectos que más ha perfeccionado durante su carrera, llegando hasta el punto de imponerse una manera de trabajar en la que no podía usar un sample dos veces. Esto trae consigo una amalgama de sonidos muy interesantes y un disco como Plat Du Jour (2005, Accidental).


