
El festival Actual, que cada año se vende como la primera cita del año con la música, ha vuelto a cumplir otra edición sin sorpresas reseñables y con un peculiar criterio para organizar sus noches de conciertos. Por un lado, ha tenido momentos para todos los gustos, pero por otro ha sido difícil de entender cómo se programaban en un mismo día a artistas sin ningún hilo conductor, sin solución de continuidad.
Hacer una crónica extensa de cada día dejaría demasiados puntos muertos, momentos que no merecieron la pena o conciertos que ya se han visto en otros lugares con demasiada asiduidad y otras cuantas zonas grises en las que no nos conviene perder el tiempo. Es por eso que para contar qué paso en Logroño durante los primeros días del año hemos preferido escoger qué fue lo mejor, qué lo peor y qué lo que nos dejó fríos y sí merezca la pena resaltar.
No ha sido, en todo caso, una gran edición del festival, al menos en el plano artístico. Pese a todo, la organización ha visto cumplido su deseo de llevar más gente a los directos, por lo que, en su opinión, el objetivo se ha cumplido.





