Desde que al escuchamos en enero, estaba claro que Idle Hands iba a ser una de las canciones más potentes de Saturnalia, el disco conjunto que Mark Lanegan y Greg Dulli han firmado como los Gutter Twins. Lo que no pensábamos es que fuera de las pocas que serían inmediatas. Porque a Saturnalia le falta algo de pegada, aunque lo compense con unos cuantos temas sobresalientes.
De esa nota, o de matrícula de honor, se pueden calificar las guitarras de Idle Hands, no sólo las que abren la canción, sino el solo final que sirve para darle carpetazo a un tema intenso como el que más. Por una vez en el disco, Greg Dulli no hace de poli bueno, sino que es Mark Lanegan quien pone la voz principal, mientras que el Afghan Whigs sólo entra para añadir una pizca más de dureza a la canción.
Decía en su día, en la crítica del disco, que en su tramo final Saturnalia se olvida de hacer canciones, cosa que no ocurre al principio del disco. Idle Hands está situada justo a la mitad y es, sin lugar a duda, el gran tema del disco conjunto, uno de los pocos que realmente dejan ver, de manera clara y sin rodeos, el potencial que tenía la unión entre dos de los mejores cantantes de los 90.



Afghan Whigs fueron una de las bandas peor tratadas por los años 90. Tenían talento a raudales, una sensualidad fuera de toda duda y una poderío rock capaz de enganchar por igual a grunges y a amantes del soul. Liderados por la emblemática figura de Greg Dulli, los liberales afganos se vieron siempre encuadrados, sin embargo, en movimientos que no iban con el grupo. Y así, su carrera apenas cosechó el éxito merecido, ni siquiera pese a que la crítica acabó por rendirse a todas sus virtudes, las que desplegaron en discos tan maravillosos como Gentlemen, Black Love o el postrero e insuperable 1965.