
Viviendo deprisa. Así se podría definir en dos palabras la vertiginosa carrera de Tequila, que en cuatro años fueron los máximos exponentes del rock & roll stoniano en nuestro país. La juventud, insolencia y vitalismo que derrochaban conectaron directamente con una juventud de un país que en plena Transición se estaba quitando las telarañas de la Dictadura.
Entre 1978 y 1981 Tequila lanzaron cuatro discos, a uno por año, dieron cientos de conciertos, fueron superventas, salieron en todos los programas de TV y coparon todas las portadas de las revistas juveniles; y también vivieron a todo trapo y probaron todo tipo de drogas, que a la larga les pasarían factura. Y, claro está, las fans les adoraban.
