
Tres años después de su primer álbum, sólo uno de su segundo, Blur iban a publicar su obra cumbre. El disco que no repetirían en lo que les quedaba de carrera hasta la salida de Graham Coxon y el disco que sería una de las cimas del Britpop. Parklife salía a la calle el 25 de abril de 1994. Antes de eso, en febrero, publicaban uno de sus singles más populares: ‘Girls & Boys’.
Dicho tema era el reflejo de una banda que hasta ese momento había dado unos pocos tumbos. Leisure (1991, Food) tenía el toque de la escena Baggy y de Madchester que Stephen Street pero Modern Life Is Rubbish (1993, Food) prescinde casi al completo de dicho sonido, frente a un pop británico con solera. Pero en ‘Girls & Boys’ la unión de ambas partes es perfecta. Casi cinco minutos de un himno puro, amante del synth-pop y que fue éxito en todo el mundo.



