
Tras tres años de silencio, generando rumores y especulaciones sobre cuál sería el futuro del grupo, si habría vida tras el gran éxito conseguido con los dos primeros trabajos o si dicho éxito provocaría la separación, Franz Ferdinand deciden volver y hacerlo con un cambio en su sonido. Nada de indie rock efectista con rápidas guitarras que contagian a la primera, nada de ser los de antes… o al menos esa era la intención.
La realidad es que los escoceses de adopción (sólo Paul Thompson – batería – nació allí) sólo se han cambiado un traje por otro. Ahora la moda ya no es sonar directos, con riffs pegadizos ni la eficacia del garage en una buena producción. Ahora toca el filtro electrónico, cubrir cada canción con los respectivos arreglos y creer que así ya está hecho todo.
Se vio con el efímero movimiento (creado desde la industria) de la nu rave y en el plano empresarial con la distribución de DFA Records por EMI. Franz Ferdinand no escapan a él y demuestran que tienen la lección muy bien aprendida a la hora de elaborar cada canción, no obstante, Domino Records está detrás de ellos.

