Hay pocos artistas que después de un primer éxito como el que disfrutó James Blunt y su You’re Beautiful consigan construir una carrera estable, lejos de los altibajos que ese arma de doble filo que es la fama normalmente acarrea. Pero la crítica se ha puesto de lado del británico, y tras ella las ventas, casi 650.000 copias sólo en la primera semana del lanzamiento de All The Lost Souls, su segundo disco de estudio.
Y es que sin necesidad de rebuscar demasiado nos encontramos con joyas como su primer single, 1973, compuesto mano a mano con Mark Batson (colaborador de Beyoncé y Nas, entre otros), es una maravilla de pop natural, sin pretensiones, elegante y con cierto aire a la época a la que se remonta su título que hace de esta elección todo un éxito como avance de este trabajo. Con apenas unos segundos de pausa nos deslizamos hacia el susurro que es I Really Want You, donde las estrofas se escapan entre los labios de este hombre hasta crecer y convertirse en un grito desesperado, una balada de los pies a la cabeza que ayuda a que la primera impresión del disco sea más que buena.



¿Pastelón? Es posible. Pero también es innegable que su You’re Beautiful pegó en las emisoras de radio de medio mundo como un bofetón a contrapié. Y hemos de reconocer que muchos de sus detractores se han convertido en ello tras ser literalmente abrasados por un único single de un disco que podía haber dado para algo más.