Alpha Blondy se encuentra entre mis artistas favoritos del género por su emotiva forma de cantar, el contenido de sus letras y la originalidad que ha sabido aportar al sonido roots tradicional. Al contrario que los artistas de los que he hablado hasta ahora en esta serie, Blondy no nació en Jamaica, sino en África, concretamente en Dimbokora, dentro de la tribu de los Jula. Aunque su verdader nombre es Seydou Kone, su abuela empezó a llamarle Blondy (la forma en que ella pronunciaba la palabra inglesa “bandit”) porque ya desde pequeño dio muchas muestras de rebeldía.
Sus padres querían que se convirtiera en un profesor de inglés, y para ello lo enviaron a estudiar a Nueva York. Sin embargo, Blondy siempre tuvo claro que quería ser músico, así que empezó a ofrecer conciertos por el Central Park y diversos locales de Harlem. Sus primeras influencias habían sido bandas como Pink Floyd o los Beatles, aunque cuando escuchó a Bob Marley redirigió sus pasos por la senda de la filosofía y la cultura rastafari.
Durante estas actuaciones, llamó la atención de diversos promotores musicales, hasta que a principios de los ochenta consiguió grabar su debut, Jah Love, compuesto por ocho temas registrados del tirón en un solo día. Su primer single de éxito fue ‘Brigadier Sabari’ (Imeem), un canto contra la brutalidad policial.

Sacar 17 discos al mercado ya es toda un proeza, pero si encima de todos ellos se puede decir, a pesar de sus altibajos, que cuentan con grandes canciones, entonces es que estamos ante uno de esos artistas que realmente merecen ser considerados como tal. Alpha Blondy, nativo de Costa de Marfil e hijo adoptivo de Jamaica, sigue ofreciendo un reggae de calidad que persigue una incesante renovación sin perder nunca de vista sus raíces.