
Parece mentira que ya hayan pasado doce años de la muerte de Enrique Urquijo aquel 17 de noviembre de 1999, a quien su hermano Álvaro dedicó ‘No digas que no’ en el concierto que Los Secretos ofrecieron ayer sábado en el Auditorio de Oviedo que estuvo a punto de registrar un sold out.
Y ahí sigue la banda madrileña, llenando auditorios y teatros, sacando recopilatorios, directos y nuevos discos y manteniendo la llama viva de un nombre mítico del pop español que para mí ya hace tiempo vive de las rentas del pasado. Pasado glorioso que una y otra vez acuden Los Secretos de ahora para reproducir esquemas, lugares comunes y una temática marca de la casa que forma un verdadero tratado de psicología afectiva.





