La verdad es que sin la presencia de Antony Hegarty nadie miraría para un disco como el homónimo de Hercules And Love Affair, el proyecto pop del neoyorkino Andrew Butler destinado a las pistas de baile. Hay que decir sin pudor alguno que lo único que se salva y por los pelos son las canciones en las que colabora el alma mater de Antony & The Johnsons.
La estrategia comercial ha sido bien calculada. Primero, soltar esa carga de profundidad que fue que Antony Hegarty sería uno de los invitados de este álbum y la parroquia indie alternativa que besaba los suelos por donde el inglés afincado en Estados Unidos pisaba ya estaba a la expectativa. Segundo, escoger Blind como primer single, a la postre lo mejor de todo este cancionero que es en su mayoría vacuo.
Así pues, quien no pueda esperar a Crying light, el nuevo trabajo de Antony & The Johnsons no tiene más que acudir a este compacto, donde el cantante cambia su careta de crooner glamuroso, atormentado, hiriente y melancólico por la de un inspirado cantante de música disco que resulta todo un hallazgo en el sencillo de adelanto.
