
Es lo que tiene cuando uno de los discos más esperados de uno de tus grupos favoritos tarda cuatro años en llegar y se publica y exclamas un afectado ¡ay! Eso mismo me ha pasado con Khaos Legions el último, noveno, álbum de estudio de Arch Enemy.
El nivel que habían ido alcanzando desde que se incorporó a la banda sueca Angela Gossow, que debutó con Wages of Sin (Century Media, 2002) se quebró al registrar The Root of All Evil, un disco en el que recuperaban material clásico de su primera época con la vocalista y un sonido más contemporáneo. El resultado fue un quiero y no puedo.

