
Los sonidos y las escenas son tan cíclicas como los gustos. Un artista negro sale hoy tocando un pseudo R&B y triunfa, décadas atrás frente a los grandes del género hubiese pasado desapercibido. Baths llega, publica su disco de debut bajo Anticon, Cerulean (2010), y es recibido de igual manera, con aplausos y elogios de nueva gran promesa de la escena.
Pese a tanto énfasis, el disco no ofrece ni una pizca de canciones interesantes para que sea aupado con tales ganas. Ah, vale, que es un disco de un nuevo artista, es de California, nuevo fichaje de un sello con sus más y sus menos pero con experiencia en los hypes que se desinflan al poco tiempo de hincharse, pues entonces venga: es un gran disco. Nadie ha hecho esto antes.

