
Más de una vez he pensado que el proyecto de Pereza era una operación de marketing muy bien diseñada por una multinacional como BMG. Esta intuición no me parece nada infundada: primero, la pinta y la actitud ante los medios de niños malísimos y canallas, terror de todos los padres con hijas en edad escolar; segundo, la cantidad de padrinos que han ido apareciendo en todos sus lanzamientos, especialmente en su anterior disco de estudio, Animales.
Dos años después de su paso por el Palacio de Deportes, los madrileños recalaron en Gijón para presentar Aproximaciones. Pero aunque éste disco fue el protagonista del recital, quedó claro que Pereza es consciente de que Animales ha sido su cumbre creativa.
Se entiende así cuando situaron en tercer lugar de su repertorio de ayer el tema titular de ese disco, cantado por Leyva y que tiene un aire a Los Ronaldos bastante evidente. Tal y como se desarrolló el concierto me pareció que el dúo lo había planteado como una carrera contrarreloj, sin apenas paradas para hablar con el público; dos horas consumirían al final y veintiséis temas de nada y un pabellón rendido a sus pies.

