
Hay algo que me molesta de muchos de los grupos que salen de ese gran sello discográfico que es Asthmatic Kitty: su componente artie, su obsesión por la belleza sublime, su involuntaria (a veces no tanto) necesidad de ser los más listos del lugar.
A algunos no queda más remedio que perdonárselo todo, caso de Sufjan Stevens, quien sabe acompañar sus excesos de una sonrisa desarmante, de una fresca sensación de que, por muy erudito que se ponga, lo dice todo medio en serio, medio en broma. También, claro, tiene unas canciones tan tremendas que no se las salta nadie y tras las que no apetece poner ninguna pega.
Cryptacize, dúo salido de la escudería del gato asmático, están en las antípodas de Stevens en multitud de cosas: instrumentalmente buscan el miniminalismo, los arreglos son escasos y poco abigarrados, las percusiones primitivas. Vocalmente, sus trenzados se reducen a lo básico y apenas están sus dos voces desnudas (y a veces un poco cargantes).

