
El Azkena cumple 10 años y no ha tirado la casa por la ventana como muchos esperábamos y deseábamos. Les ha quedado una edición bastante discreta que tenía ayer su plato fuerte, una jornada que consiguió reunir a 18.500 personas adultas, rockeras y fieles a un festival que parece quedarse anclado en la nostalgia del recuerdo. Eso sí, este año te puedes casar en uno de sus tenderetes a lo Elvis, como en Las Vegas.
Falta savia nueva, bandas jóvenes que consigan atraer hasta Vitoria a las nuevas generaciones rockeras. Se ven padres con niños pequeños, pero ¿donde está la generación intermedia, esos jóvenes veinteañeros que acaparan otros festivales? Seguramente no habían nacido cuando a Ozzy Osbourne le dió por hincar el diente al pobre murciélago vivo Julupanter y claro, viéndole ahora, tan acartonado como Sara Montiel, no te lo crees.



Se nos jodió el plan. Muchos de los que no hemos salido este puente pensábamos asistir mañana al concierto de una de las bandas más ruidosas de la escena neoyorquina actual. Estaba previsto que mañana, 6 de diciembre, A Place To Bury Strangers estuvieran tocando gratis en el Azkena para celebrar los diez años de esta mítica sala bilbaína, pero acaban de comunicarnos que el concierto se ha suspendido.
Pues ya está de vuelta el Azkena, un año más convertido en cita ineludible de los rockeros. Comienza hoy con su concierto de presenatción, pero lo grande llega a partir de mañana.