La noticia saltó hace un par de semanas: Dolly Parton suspendía la gira de presentación por Esados Unidos de Backwoods Barbie por un problema de espalda causado por el gran volumen de sus pechos. Y es que paradójicamente la cantante de country es casi más conocida por el público por esa parte de su cuerpo que por su dilatada carrera musical.
En este nuevo álbum la artista vuelve al country tras haber pasado un período de ostracismo debido a que no contaba con el apoyo de las radios de este estilo, una etapa que cubrió brillantemente con tres trabajos de bluegrass. Y ahí la vemos en la portada de su disco sentada en plan sexy en la parte de atrás de una camioneta cubierta de heno, toda una fantasía para algunos y quizás un aviso para el público de que ha vuelto a sus orígenes.
Es paradójico pero lo peor del Backwoods Barbie son las versiones: la de Better to get livin’, de Smokey Robinson & The Miracles, que sigue demasiado de cerca a la original, y She drives me crazy, el éxito de Fine Young Cannibals, que es un auténtico despropósito y puede provocar que el público deje de escuchar el compacto.
