
Hace poco hablamos de Tenor Saw, un artista muy importante para la configuración de una nueva corriente que empezó a surgir en el reggae a finales de los 70 y principios de los 80: el dancehall. Sin embargo, su prematura muerte le impidió desarrollar su estilo por completo y su influencia quedó, por tanto, más limitada. Pero hubo otro artista que sí lo consiguió, Barrington Levy.
Levy nació en Clarendon (Jamaica) en 1964, y cuando apenas era un adolescente formó parte del grupo The Mighty Multitude, con quienes grabó algunos singles que lo metieron en la escena aunque tampoco terminaron de cuajar. Pero a partir de ese momento, se hizo un habitual de los clubs y los soundsystems, donde empezó a hacerse una reputación como vocalista en las pistas de baile.
Corrían tiempos de cambio en Jamaica, tanto en lo político como en lo musical, que es lo que nos interesa ahora. El fiero compromiso social de la cultura rastafari seguía vivo, pero el público ya daba muestras de querer canciones más ligeras, aptas para el baile, que además mantuvieran la energía y la inmediatez de los soundsystems. Cuando a principios de los 80, Levy empezó a trabajar con el productor Junjo Lawes, encontró ese sonido que los jóvenes jamaicanos andaban buscando.
