
Dos de los artistas más mimados por Hipersónica (y bueno, también de la crítica internacional), Bon Iver y James Blake, han grabado una canción juntos, como revelaba el británico en su perfil de Twitter hace unos días. Posiblemente, no se me ocurriría una colaboración mejor para poner la piel de gallina, erizar el vello, y cortar la respiración, siendo además conscientes de sus capacidades en estudio de plasmar la melancolía y la sensibilidad.
El tema, radiado esta misma tarde en la BBC 1, suena identificable, partiendo del lugar común entre ambos artistas. A lo largo del tema la cadencia del aséptico dubstep del británico funcionan como una base confortable para que las voces y los coros vocoderizados del americano te vayan calando hasta los huesos, como esas rachas de viento en un lluvioso y gris día de invierno.


La semana que viene (20 de Noviembre) sale a la venta Stop the clocks, el esperadísimo