Cuando viene una propuesta revisionista del sonido del jazz o del soul ahora mismo hay que echarse a temblar, pero si lo que se pone sobre la mesa es el sonido de Nueva Orleans y detrás hay una banda de club, en formación de octeto y cada músico bajo un instrumento específico, sin ningún arreglo en producción o digital, la cosa cambia.
BlackJack son el grupo que bebe de Nueva Orleans, de la cuna de las big bands del jazz estadounidense y por ende, del jazz de todos los países, aunque aquí no hay el sonido dixie o más alocado de estos conjuntos. Los españoles se llevan sus canciones hacia el terreno más soul y relajado, con una gran voz femenina por parte de Esther Ovejero.
Los referentes que se ven aquí son los clásicos cuando se habla de las bandas de jazz de esa época: Duke Ellington (¿dejó a algún grupo sin influenciar?), y dos de las voces femeninas que supieron transmitir el dolor y la alegría en cada tema como pocas: Ella Fitzgerald y Bille Holliday.
