
Se ha confirmado hoy lo que ya suponíamos: Amy Winehouse murió como consecuencia de una intoxicación etílica. Concretamente, el informe de la forense londinense, Suzanne Greenway, indica que la cant¡dad de alcohol en sangre que tenía su cuerpo era de 416 miligramos por decilitro de sangre (en el Reino Unido está prohibido conducir con una tasa de 80 miligramos).
La cifra hallada en la cantante, que no es mortal por sí misma, lo fue al haber estado durante unas tres semanas sin haber ingerido dicha sustancia legal. Se despejan así todas las dudas e interrogantes sobre la misteriosa muerte de Amy Winehouse, que fue encontrada muerta en su domicilio de Londres el pasado 23 de julio a los 27 años.


