
No me gustó demasiado Avería y redención #7, de hecho es el único trabajo de Quique González que no tengo, ni la nueva banda que le acompañaba, ni el número de temas que incluyó no beneficiaron al conjunto.
Tampoco el pulso roquero del álbum, ya sin Carlos Raya a su lado, me pareció un acierto, aunque en directo funcionó mejor que en el estudio. Ahora Quique González regresa supervitaminado y supermineralizado con un nuevo disco, Daiquiri Blues, una nueva compañía discográfica, Last Tour Records, y un nuevo sonido, soltando lastre, sustentado en el piano y la voz, sin la explosión de guitarras de su álbum de 2007.
