
Vale que fuera domingo y que el jueves y sábado habíamos tenido en la ciudad a dos bandas que transitan por los extremos del metal y el hardcore: Suma y Loma Prieta, pero que la taquilla fuera tan irrisoria dice bastante del público asturiano.
Y si quienes llegaban al Savoy Club eran –(16)-, resucitados menos mal para la afición, la vita era como poco obligado para ver el estado de forma, ya os adelanto que excepcional, de una formación mítica del sludge.
