
A mí Los Secretos dejaron de interesarme hace bastantes años, tantos como los que van desde la muerte de Enrique Urquijo a finales de 1999 hasta hoy. La que llamamos hoy marca personal es lo que verdaderamente importa y esto lo vio claramente Álvaro Urquijo cuando decidió que el grupo no se había acabado con este luctuoso suceso.
Más que nada, el grupo madrileño fue, es y será una fuerte inagotable, ¿o no?, de ingresos a los que había que sacar rendimiento. A pesar de discos nuevos, a saqueos más o menos serios del archivo sonoro en forma de recopilatorios, directos, homenajes y aniversarios, Los Secretos no son ni la sombra de lo que fueron, especialmente Álvaro Urquijo.
