
Si ponéis en Google el término de búsqueda post-hardcore y vais a la sección de imágenes, os saldrán fotos de multitud de grupos adolescentes con estética emo y pose de malotes (yo lo he comprobado mientras buscaba cómo ilustrar este artículo). Pasarnos por la Wikipedia arroja conclusiones similares, pues el artículo dedicado a este género musical está enlazado a “emo” y “screamo”.
Con semejante panorama, sería entendible que más de uno diera el género por perdido antes de haberle dado una sola oportunidad. ¡Craso error, mis estimados lectores! Y es que dejando a un lado el hecho de que con el paso de los años la esencia del post-hardcore se haya diluido con pop, dando lugar a formaciones cuya calidad musical es más que dudable, hay en sus orígenes una serie de grupos excepcionales con álbumes que merece la pena descubrir.
