
Peter Murphy volvía a Madrid justo dos años después de su última visita en la que coincidí con mi compañero Natxo Sobrado, que salió petermurphista después de que hiciera versiones de Bauhaus, Joy Division y David Bowie. No sé si hubiéramos coincidido del todo en la crónica de su concierto del pasado lunes, pero por lo que pasó en el escenario es mejor llevarse lo positivo del bolo.
La Sala Heineken colgó un sold out, todo vendido en tiempos de crisis aunque sea una sala más o menos pequeña no es mala respuesta a la recién salida de Ninth, un disco nuevo, el primero desde que en 2004 lanzara el frontam de Bauhaus el ya olvidado Unshattered.

