
Le han venido bien a Miguel Poveda los tres galardones que se llevó en los Premios de la Música que se concedieron el pasado mes de febrero. El de Badalona necesitaba ese empujón para pasar de ser uno de los mejores cantaores de este país a ser una figura de la música.
Irónicamente el empujón le ha llegado no con un disco de flamenco sino con uno de copla, de revisión de este género tan popular y a la vez denostado en el estado. Poveda cerraba el Festival de la Palabra que el Teatro Jovellanos de Gijón dedica cada año a propuestas musicales de distinto calado y estilos.

