
Lo siento, pero la vuelta de Kula Shaker en 2004 no colmó las expectativas puestas en una banda que hizo de la psicodelia sesentera un bastión dentro del brit-pop de los noventa. Su pasado había sido demasiado bueno y el público se olvidó de ellos y la crítica se cebó con ellos.
Eso fue lo que les pasó con Strangefolk, una mala caricatura, bien grabada eso sí, de lo que fue el genial K o el más pobre Peasants, Pigs & Astronauts, y Pilgrim’s Progress no es que lo supere pero es que incluso tenemos a Crispian Mills haciendo de, ¡oh, Bob Dylan!, en ‘Modern Blues’. Y eso es algo que al menos yo no esperaba.
