Escuchar una canción de Dan Deacon (por ejemplo, ‘Paddling Ghost’) es, en cierto modo, como ver un capítulo de una buena sitcom. O mejor, como ver un episodio de los ‘Autos Locos’: siempre está la misma estructura, siempre se sigue el sota-caballo-rey a la hora de hacer los chistes y siempre tienes los momentos que sólo se sostienen por el carisma de quienes la hacen/la protagonizan.
Podría ser aburrídisimo, repetitivo hasta la saciedad, un verdadero tostón, pero la magia está en que, precisamente, es esa estructura ferrea la que los hace funcionar. Deacon lleva ya dos discos empeñado en que escuchemos una y otra vez el mismo chiste y sigue haciendo mucha gracia. Más aún si lo ves en directo, en especial cuando se dedica a tocar (y no a hacer de animador de bodas). Es bastante complicado salir de una actuación en vivo de Dan Deacon sin tener la sensación de que repetirías una y otra vez, hasta morir de agotamiento.



Spiderman, Batman vestido de rosa y hasta un Pájaro Loco cuyo sampleado abre el disco con canción perfecta acompañan a Dan Deacon en una de las aventuras pop más enloquecidas de 2007.