
Una de las sorpresas del año en la escena nacional la han dado el dúo barcelonés Cuchillo, formado por Israel Marco y Daniel Domínguez. El álbum de debut de título homónimo es uno de esos trabajos escondidos y necesitado de escuchas. Según te vas metiendo dentro de él la parte melódica te va invadiendo y ya no hay salida, eres parte de las canciones sin darte cuenta.
Es en este aspecto donde Cuchillo cuenta con su gran baza: el cuidado detallado de las melodías de cada tema, donde construyen varios niveles entre guitarras y percusión, y sólo con dos músicos. Así a uno le vienen a la cabeza la psicodelia de los 60s entendida desde el folk, la riqueza y luminosidad de The Byrds, los toques de Cohen, y hasta el punto de vista de Syd Barrett.
Un sólo álbum les ha situado en un puesto privilegiado, a la cabeza de la clase, y era el debut. De seguir así, aquí hay calidad para rato.

