
Suicide Silence es una de esas bandas de deathcore que han ido desinflándose conforme han pasado los años y los discos, y lo que nos ofrecen en The Black Crown no es más que una pálida versión de lo que pudimos disfrutar en su debut The Cleansing (Century Media, 2008).
Lo veíamos venir es algo que se puede decir a toro pasado, pero el giro que pegaron con su anterior álbum, No Time To Bleed (Century Media, 2009), no nos hacía presagiar este desastre a tenor de temas como ‘Suffer’ o ‘Disengage’, y menos con un productor como Steve Evetts (Every Time I Die, Dillinger Escape Plan, Hatebreed).

