
La lucha en EEUU entre los grupos de presión de las discográficas y el día a día del usuario sigue su curso. Si la RIAA está perdiendo últimamente varias de sus batallas legales (como la que inició contra Tany Andersen, a quien deberá pagar más de 107.000 dólares por haberla acusado de piratería), Bush acaba de firmar una ley que dará dinero a las Universidades a cambio de que persigan las descargas, en principio ilegales, de música.
La llamada Higher Education Act obligará a las Universidades estadounidenses a cortar las alas a muchos estudiantes, así como a desarrollar programas antipiratería y a dar alternativas legales a las descargas ilegales. Para que el sistema educativo cumpla con estos cometidos, el Gobierno Bush ha decidido que a la puesta en marcha de la ley le acompañe una partida económica en forma de subvenciones.

Por fin se va imponiendo la sensatez de algunas empresas, Carphone Warehouse es una de las primeras en decir un rotundo no al planteamiento de las compañías discográficas de “bannear”, es decir, de eliminar el servicio de Internet, a todos aquellos consumidores que lo utilicen para hacer descargas ilegales y sigan incidiendo en ello tras varios avisos de la compañía telefónica.